¿Actuar por amor al arte?

Diego Delgado Rodríguez

Con la crisis económica, los actores españoles han visto cada vez más precarizada su situación laboral. Tan solo el 8% vive de su profesión. Sin embargo, esta realidad empeora en los aspirantes que aún no han encontrado su hueco. Con la puesta en marcha del informe de la Subcomisión para la Elaboración de un Estatuto del Artista se abre un nuevo horizonte, ya que, por primera vez, los políticos españoles han reconocido al artista como un trabajador.

Por amor al arte es la expresión que expone la sociedad cuando quiere referirse a los artistas que dedican gran parte de su tiempo a su profesión, muchas más de las que realmente reflejan sus nóminas, simplemente por el gusto y el amor a su trabajo. La actriz educada en Corazza, Irene Horrillo, expone que está en época de ensayos. Le suele dedicar dos o tres horas. Al salir, también puede estar otras cinco horas tratando lo que han visto en el ensayo para sacar otras ideas. Así es el proceso creativo de los artistas. Dedican mucha parte de su tiempo a trabajos que no están plasmados en sus sueldos.

Los datos hablan por sí solos. La fundación Aisge (Artistas, intérpretes, sociedad de gestión) publica el estudio y diagnóstico sobre la situación sociolaboral de los actores y bailarines en España. En los últimos años, estos han vivido un radical retroceso. Mientras en 2011, un 63% de los intérpretes poseía algún trabajo relacionado con el ámbito artístico y un 45% obtenía unos ingresos menores a los 3.000€ por el año, en 2016 tan solo el 43% de los actores y bailarines realizó algún trabajo sobre los escenarios o frente a las cámaras. Además, más de la mitad no superó los 3.000€ de ingresos anuales. Sin embargo, los datos aún son más drásticos. De los actores españoles, tan solo el 8,17% cobran 12.000€ anuales o más, con lo que pueden vivir de su profesión. Los que superan los 30.000€ o más por año representan el 2,15%.

A la actriz formada en el Centro de Investigación Teatral La Manada, Alicia Tomé, le parece algo “bastante lamentable” que un actor no pueda vivir de su profesión. Además, expone que los intérpretes deberían poder tener un empleo estable como ocurre con otras profesiones. “Si lo considero una profesión, ¿por qué no voy a poder vivir de ello?”, cuestiona la actriz. Por otra parte, el actor educado en la Escuela de Actores de Canarias, Joel Hernández, sostiene: “Es una lástima que la profesión no pueda establecerse como un modo de vida estable”.

Horrillo en una función de Corazza en el Conde Duque de Madrid / Irene Horrillo

No obstante, Horrillo opina: “Ese 8% está ligado con la gente que está encima de un escenario o delante de una cámara”. Según ella, hay muchos intérpretes que viven de la actuación y que no están representados en ese dato. Los actores no solo trabajan en la actuación, sino que pueden tomar diferentes vertientes de la interpretación como la docencia o la dirección, tal y como sucede en otras profesiones.  En muchas ocasiones, en este arte solo trabajan una serie de intérpretes reconocidos, cuyo círculo es inalcanzable para el resto de los profesionales.

Por otra parte, la actriz educada en el Centro Universitario de Artes TAI, Celia Carrasco, analiza: “Ese 8% no es un problema de la interpretación, sino de la sociedad”. Según ella, el público ha creado este paro. “Si la gente no invierte en teatro, cine, música o danza, entonces no podemos esperar que haya muchos empleados”, deduce la artista.  De esta manera, según los datos que proporciona la fundación Aisge, la precariedad e inestabilidad laboral están a la orden del día.

En los años 80, la UNESCO publicó una normativa internacional sobre el estatus del artista. En ella, el organismo especializado de la ONU hace una recomendación sobre la condición de este y llama a los estados a adaptar sus propias legislaciones a las condiciones de los artistas. Desde un primer momento, como referencia a la norma internacional, en España, las asociaciones y los sindicatos, que defienden al gremio artístico, crearon sus propios estatutos.

Sin embargo, a partir de 2016 España comenzó a gestar un modelo legislativo que fuera capaz de responder a las necesidades de los trabajadores de la cultura y de adaptarse a los cambios tecnológicos, así como hacer frente al incremento de la precariedad en este ámbito. Por ello, el país supo responder a esa norma que propuso la UNESCO. El estatuto comenzó siendo una propuesta puramente laboral, pero finalmente los diferentes grupos de presión, los sindicatos y las asociaciones, decidieron realizar un documento transversal que no estuviera parcelado por secciones, es decir, han evitado a toda costa la creación de diferentes estatutos para cada una de las profesiones artísticas. Han elaborado un informe único que recoge y reconoce todas las necesidades y todos los problemas de los profesionales de la cultura.

La Subcomisión junto a la presidenta de la Cámara Baja / Unión de Actores y Actrices

El estatuto abarca desde el actor o el bailarín, hasta el músico, técnico o trapecista. Por lo tanto, ha existido un cierto consenso que ha resultado ser fructífero gracias al grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea.

Este grupo parlamentario fue quien puso en marcha la creación de una Subcomisión para la Elaboración de un Estatuto del Artista. A partir de ahí, después de casi un año y medio de trabajo, de estudio y análisis durante 2017 y el primer cuatrimestre de 2018, en el que han establecido 24 reuniones formales y en las que 12 de ellas han comparecido 31 ponentes, más un trabajo interno, de ordenación, elaboración y redacción, el informe fue aprobado el 13 de junio de 2018 por todos los miembros de la Subcomisión.

No obstante, el seis de septiembre de 2018, el informe fue llevado al Congreso de los Diputados y consiguió la aprobación por unanimidad. Iñaki Guevara, secretario general de la Unión de Actores y Actrices expone: “Es un hito histórico, puesto que el Estatuto del Artista está en todos los programas políticos y ha sido aprobado por unanimidad”. Así, la Cámara Baja ha dado la luz verde al informe con el respaldo de 337 votos. Esta aceptación abre una nueva senda a los artistas. El estatuto no ofrece una serie de privilegios al sector, sino establece las particularidades que afronta el artista para el desarrollo de su tarea.

El informe cuenta con propuestas que van desde la fiscalidad hasta la protección laboral

Así, este escrito aborda unas propuestas y unas recomendaciones en materia de fiscalidad, en protección laboral y Seguridad Social, etc. Por ejemplo, el informe plantea, entre otras cosas, la reforma del Real Decreto 1435/1985 de 1 de agosto que ha sido insuficiente para controlar los contratos en la profesión artística. También esboza el problema de la representatividad sindical para la elaboración de convenios colectivos dentro de este sector artístico inestable e incluso propone una prestación de riesgo por el embarazo y por la maternidad… Estas medidas propuestas pretenden en su conjunto defender y mejorar la situación sociolaboral de los actores. Sin embargo, según Guevara, el problema principal que posee el intérprete es la intermitencia.

La discontinuidad en el trabajo de los intérpretes

Debido a las irregularidades de los ingresos propios de los actores y a la poca existencia de los puestos indefinidos en este ámbito, el informe plantea algunas medidas para que los trabajadores de la cultura cuenten con una serie de facilidades en el ámbito fiscal. Estos artistas “pueden estar un año en una serie de televisión, para luego durante dos años hacer pequeños bolos”, expone Guevara. Con lo cual, pagar los impuestos al año siguiente después de haber ganado ese dinero es “demoledor”, califica el secretario.

Por lo tanto, los contratos temporales son un elemento de la realidad que comprende a los actores. Estos durante un tiempo pueden vivir cómodamente, ya que tienen un trabajo, hasta que acaba el periodo de este y necesitan conectar con otro empleo para poder subsistir. Así, explica Horrillo: “Es un trabajo que no está bien pagado y es una profesión muy inestable”. Esto sucede porque en un momento pueden trabajar en el mejor teatro o puede que la compañía los haya contratado para estar de gira durante un mes y medio, pero al siguiente mes no tienen ningún empleo. “Te puede ir muy bien porque vayas hilando mogollón de trabajos o te puede ir fatal porque hayas terminado uno y ya no te salga otro”, comenta la intérprete de Corazza. Asimismo, Hernández sentencia: “Los actores tienen mil calderos al fuego”. Estos no pueden estar perennes en un solo montaje, porque las propias salas de teatro programan los proyectos de una manera muy esporádica. “Aunque tú seas actor y te dediques solo a la actuación, vas a tener que estar con otros montajes, con empleos propios complementando el trabajo de esa compañía”, explica el actor.

La intermitencia es un problema de la profesión que reside en la naturaleza del intérprete. Sin embargo, estos han buscado otras alternativas para poder hacer frente a esta situación. Aisge en su estudio y diagnóstico sobre la situación sociolaboral de los actores y bailarines en España expone que los profesionales del gremio artístico logran alguna ocupación complementaria, dedicándose, en su gran mayoría, a la docencia, labores comerciales u hostelería.

Los actores logran alguna ocupación complementaria, dedicándose, en su gran mayoría, a la docencia, labores comerciales u hostelería

Estos pueden ocupar empleos de sectores que nada tienen que ver con la actuación. Tomé tiene algunos amigos actores que ocupan distintas profesiones. Uno trabaja en un supermercado, otros son camareros… Estos siempre poseen un trabajo que les dé un cierto dinero para poder vivir y a la vez poder asistir a los castings. Además, Tomé entiende que al principio los actores tengan que buscar otros empleos, pero recalca, “solo al principio”. En su caso, no posee una ocupación complementaria, ya que tiene el apoyo económico de su familia y puede dedicar su tiempo a su carrera. Horrillo también explica: “Al principio todo actor pasa por un momento de estar en un doble curro”. Esto sucede, a no ser que el intérprete, recién formado y titulado, tenga una familia que le apoye económicamente.

Tienda de capas en la que trabaja Carrasco / Celia Carrasco

Horrillo posee otro trabajo complementario. “Voy a mi tienda, hago mi trabajo, me piro y ya está”, aclara. Ella expone: “Estos trabajos son muy beneficiosos porque te ofrecen el dinero que necesitas”, pero alerta de que, en muchas ocasiones, los intérpretes tienden a acomodarse en aquellos empleos que les ofrecen un sueldo rápido y sencillo. Asimismo, Carrasco pasa por una situación similar. “Ahora mismo prácticamente no estoy trabajando de lo mío”, afirma la actriz de la escuela TAI. De hecho, ella trabaja en una tienda de capas a la que dedica prácticamente todo su tiempo. Esta tienda posee vestuario de cine, por lo que en muchas ocasiones atiende a programas e informativos de la televisión que vienen a preguntarle por la misma. Por esta razón, ella opina que algo de su profesión está allí. “Yo por eso entré allí, porque era actriz”, esclarece Carrasco. Además, refuerza: “Obviamente no es ni una productora, ni un musical, ni un teatro…”.

Por otra parte, Hernández imparte clases de materias escolares. Junto a este trabajo, él intenta combinarlo con la profesión. Según el intérprete, muchos actores dan clases de teatro, de teatro inclusivo, de danza… “Es lo más común”, dice. También conoce a muchos actores canarios que trabajan en la recepción de los hoteles, como dependientes en las tiendas, etc. Carrasco, aunque trabaja en la tienda de capas, también ha dado clases de danza y de teatro musical. “He hecho algunos entrenamientos de teatro con un grupo de Extremadura”, ejemplifica. Ella ha impartido estos ensayos gratuitamente. “No me han pagado nada en absoluto”, aclara la actriz. En cambio, en las clases de danza sí le han pagado, pero por dos euros la hora y la persona.

Los ensayos impagos

En muchas ocasiones, los intérpretes no cobran por los ensayos. Esta realidad la sufren los actores de las grandes compañías públicas de teatro españolas, como la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC). En ellas, el cobro por ensayo trata de una cifra casi inexistente. Los contratos temporales de los actores acuerdan el pago por las funciones, sin embargo, estos no concretan el cobro de los ensayos. La actriz perteneciente a la CNTC, Marta Poveda, asegura: “En el proceso de ensayos no tenemos ni para pipas”. Pero a este hecho están agarradas las empresas tanto públicas como privadas, porque son fieles al convenio. Sin embargo, la actriz lamenta este problema porque es una cifra “tan mínima” que les hace “económicamente inválidos”.

Tomé en una muestra del CIT La Manada / Alicia Tomé

De esta manera, el panorama de las privadas es incluso un poco más adverso. “En una obra me contrataron por los días exactos de función, ahí no constaba la semana que estuve ensayando”, cuenta Tomé.

Hernández nunca ha estado trabajando en un montaje estable, pero sí ha sustituido en algunas compañías privadas canarias. Él aclara: “Para ser sustituto también tengo que ir a los ensayos y estos nunca se cobran”. De hecho, el actor opina: “Es una pena porque solo están valorando el trabajo de la actuación”. Cuando sus jefes le comentan que los ensayos no van a ser remunerados, le da rabia “porque es tiempo de trabajo y esfuerzo”. Hernández explica que está bien que la intermitencia haya sido reconocida en el informe, pero comenta: “El trabajo nuestro no solo son las horas de función”. Por lo tanto, “hay un trabajo previo que muchas veces no está valorado”, añade el actor.

A Tomé le gustaría formar un buen grupo de teatro, pero cobrando. De hecho, ella intentará que todos los componentes de su proyecto cobren por igual. Tal y como expone, los actores necesitan cotizar. De esta manera, hay una propuesta del informe para tributar en función de su intermitencia que les posibilitaría su quehacer. Los actores también trabajan cuando ensayan y merecen un sueldo por las horas dedicadas fuera de los escenarios o de las cámaras. Hay grupos de teatro como Los números imaginarios que velan por la igualdad entre sus componentes, también pagan los ensayos. Tomé sostiene: “Esta gente están cambiando el panorama”.

Carrasco también confirma este hecho. Con compañías nunca ha cobrado por los ensayos. Además, la actriz comenta: “El dinero va remunerado por el público que vaya”. Por lo tanto, sus sueldos dependen en gran parte del público que asista a ver la función. Según ella, puede que los espectadores estén dispuestos a pagar 50€ para ver a la actriz Nuria Espert, premio Princesa de Asturias de las Artes en 2016, en los escenarios. Sin embargo, para un actor que no sea reconocido es aún más complicado. Incluso Carrasco afirma: “Un actor va a pagar mucho dinero para que Nuria Espert le dé un curso”. Sin embargo, ella opina que este mismo artista no va a pagar mucho dinero por el mismo curso que le dé otro profesional muy poco reconocido.

Por otra parte, los artistas tienen gastos en formación, instrumentos y herramientas de trabajo, etc. Por esta razón, el informe plantea una medida para que los actores puedan deducir estos gastos en sus rendimientos de trabajo. Horrillo cuenta: “Con una obra de teatro, o lo petas, o no te da para vivir bien de ello”. Una obra de teatro debe petarlo para poder pagar no solo a los actores, sino también a los diferentes entes que participan. Por ejemplo, las salas que albergan estas funciones solicitan una cantidad de dinero, las cuales normalmente perciben la mitad. Por ejemplo, el 50% va para las salas, mientras que la otra mitad está destinada a los actores. Además, este último porcentaje hay que dividirlo entre los intérpretes, los técnicos de luces y sonido, etc. Horrillo exclama: “¡Es una locura!”.

Los castings y las redes sociales

No solo hay que tener en cuenta los gastos que los artistas perciben para la realización de una actuación, sino que, para la búsqueda de un puesto de trabajo, los actores también necesitan de un representante que no pueden permitirse económicamente para que les envíe a los castings de las grandes compañías de teatros públicos y privados, así como a las audiciones de los grandes grupos de comunicación audiovisual y demás. Así lo explica Tomé: “Para poder acceder a los castings del Centro Dramático Nacional, del Teatro Español, de Netflix o de Antena 3 necesito de un representante que me mande a esas audiciones”. Además, la actriz nota que la profesión está denostada, porque ha ido a castings de universidades a los que ha llegado a su hora y los directores de la audición no estaban. Tomé manifiesta: “Estoy regalando mi tiempo para que me lo devuelvan de esa manera”.

Por otro lado, en los castings últimamente solicitan a los actores sus cuentas de redes sociales. La actriz formada en el CIT La Manada fue un día a una charla de la Unión de Actores que versaba sobre cómo empezar en el mundo laboral. En ella hablaron de la importancia de las redes sociales. La actriz afirma: “Ahora miran tu instagram para contratarte”. De hecho, algunos directores lo que primeramente hacen es echar un vistazo al instagram. “Miran los seguidores, cómo son las fotos…”, comenta Tomé. Entonces, los perfiles de los actores en las redes sociales tienen que estar actualizados muy constantemente. Porque es su método y el medio para conseguir el trabajo.

“Los directores miran ahora tu instagram para contratarte”

Carrasco afirma: “No creo que hayan cambiado las cosas, simplemente las tecnologías han cambiado”, es decir, la importancia de los contactos en esta profesión es relevante. Antes ofrecían un trabajo a los actores por la gente que ellos conocían en la calle, mientras que ahora les dan un empleo por el número de gente que conocen en las redes sociales. Por otra parte, la actriz ha tenido suerte de no haber vivido castings en los que piden sus redes sociales. Pero ha leído algunos anuncios que buscan al actor que más seguidores tenga. De hecho, ella conoce algunas agencias en las que ponen en la descripción de cada intérprete los seguidores que posee. Carrasco afirma: “En el ámbito laboral, han hecho una entrevista a una chica y lo primero que hacen es buscar el perfil de ella en las redes”. Los directores quieren saber a quién van a contratar. De hecho, ella misma detalla: “Hay mucha gente que está poniendo sus perfiles públicos para que los vean”.

A Hernández le pasa lo mismo: “He acabado utilizando las redes sociales como plataforma de promoción de mis trabajos”. Por ejemplo, el actor emplea facebook para promocionar sus actuaciones, sacar los carteles, los videos de las actuaciones que hace, etc. Además, Hernández justifica: “Porque al final es la manera más cómoda de llegar a la gente”. Internet ha democratizado la forma de poder hacer publicidad el trabajo de los intérpretes. “Entonces en eso sí lo he notado que, a lo largo de los años, las redes sociales se han convertido en una herramienta más de trabajo”, comenta Hernández. No obstante, en los castings nunca le han pedido sus redes sociales al igual que Carrasco, pero él expresa: “Hasta cierto punto lo entiendo”, porque básicamente, “hoy en día los currículums son eso, tu página de facebook o lo que sea”, asegura el actor.

Hay una actriz y monologuista, Omayra Cazorla, que comenzó a publicar sus propios videos en las redes sociales. Ella que había estudiado Arte Dramático, vio la necesidad de publicitar sus monólogos en Internet. De esta manera, ganó mucha popularidad. En facebook cuenta con casi 151.000 seguidores. La actriz expone: “Empecé a publicar en las redes sociales empujada por el sentimiento de frustración ante la profesión”. Para ella, estas herramientas son una forma de crearse un hueco, hacer visible su trabajo. La monologuista afirma: “Son unas plataformas que te permiten generar contenidos de forma gratuita”. Con sus videos promocionales puede acceder a una gran cantidad de público. El camino que ella ha escogido ha sido efectivo, puesto que muchas personas suelen acudir a sus espectáculos.

La irrupción de los influencers

Por otro lado, Tomé critica: “Mi medio para conseguir el trabajo debería ser mi currículum y mi videobook”. Ella no entiende que las redes sociales sean el método para obtener un empleo en la actuación. Además, la actriz siente que la profesión está mezclada con los nuevos trabajos que surgen como los influencers o los youtubers. Hay personas que no tienen estudios en Arte Dramático o en Interpretación, pero estas mismas trabajan en este ámbito. “Cuantísimos influencers ya tienen puesto en sus perfiles que son actores porque han hecho tres anuncios”, cuenta Tomé. Esto es conocido como el intrusismo profesional. Es el ejercicio fraudulento de una profesión sin la titulación necesaria.

“Hay gente que usa las redes sociales y no ha estudiado interpretación, pero lo hace bien”

El panorama actual de Internet y las redes sociales han favorecido esta realidad. Por ejemplo, Carrasco comenta: “Hay gente que emplea las redes sociales y que no ha estudiado interpretación, pero lo hace bien”. De esta forma, estas personas trabajan en la carrera actoral. La artista reflexiona: “También es culpa mía por no utilizar ese canal, ¿no?”. “Tampoco puede culparle a él solo”, añade. Por último, Carrasco sentencia: “Si la sociedad está apostando por los influencers, entonces bravo”.

El circuito teatral de Madrid

En los años de la crisis económica, volvió a surgir el teatro alternativo en Madrid. La tendencia de los grandes teatros fue la de abrir salas más pequeñas que sus escenarios principales en las que acoger un tipo de propuestas separadas de su línea de programación. En este periodo, mientras unas salas cerraban, otras abrían. Carrasco explica que el off surge principalmente por las urgencias económicas. Por ejemplo, en Madrid surgió, entre otras cosas, el microteatro: obras de 15 minutos para 15 espectadores. La actriz expone: “El actor actúa media hora o quince minutos por cinco euros”. Por lo tanto, es lo mismo que ver una obra de dos horas que cuesta 40€. “Esto es mucho más fácil y barato”, opina la actriz. A Hernández le encanta que surjan este tipo de alternativas. “Eso significa que como colectivo laboral no estamos esperando a que nos caigan las oportunidades del cielo”, declara el actor. Sin embargo, argumenta: “Es triste que nos veamos obligados a crear circuitos como estos”. Estos fomentan la habilidad y la libertad de los intérpretes, pero, no hay instituciones que les ofrezcan otras alternativas más estables y seguras. “Los actores nos vemos obligados a crear nuestras propias oportunidades”, afirma Hernández.

Monólogo Tengo un problema de Hernández en el Regia / Joel Hernández

Este es un circuito de teatro con el que cuenta Madrid, pero en el resto de España, los circuitos teatrales son diferentes. Por ejemplo, Tenerife dispone de los cafés-teatros como el Regia. Estos lugares acogen obras de teatro, monólogos, etc. “Son los espacios creativos más libres porque no están sometidos a la presión económica de una sala privada o pública”, esclarece Hernández. Pero lamenta: “No tengo ni los medios, ni la difusión, ni las infraestructuras más deseables para llevar a cabo un espectáculo”. El intérprete formado en la EAC ha presentado en este sitio su monólogo, Tengo un problema, y una obra de teatro, El Convento Cabaret.

Por lo tanto, los ensayos impagados, el intrusismo, los circuitos inestables, los diversos empleos que debe buscar el actor son algunos de los problemas que tienen que afrontar los intérpretes. Por ello, el informe de la Subcomisión para la creación de un Estatuto de Artista esboza algunas medidas que pueden resultar útiles, si los políticos y las asociaciones las llevan a cabo. Poveda expresa: “La idea sobre el papel como punto de partida es necesaria e importantísima”.

Horrillo anhela que el estatuto sea fructífero. “Al estatuto tendríamos que agarrarnos los artistas cuando nos pasara algo injusto o cuando no estuviéramos de acuerdo con algo”, expone la actriz. “Espero que por lo menos sea útil para mejorar nuestra situación”, también desea Hernández. No obstante, según los actores, esta situación puede mejorar con la creación de público. Así existe capital. “No tenemos estabilidad como trabajo, porque no hay público”, sentencia Hernández.

A su vez, Guevara plantea: “Los actores en la mejor de las sociedades vamos a seguir siendo intermitentes”, y añade: “independientemente de la crisis económica o de una política determinada en un país”. Entonces, el futuro Estatuto del Artista tendrá como fin legislar en función de la discontinuidad natural que viven los intérpretes. Guevara declara: “El éxito ha sido el reconocimiento de esta intermitencia”. Así, los diputados han reconocido un problema. El 8% de los actores y actrices no viven de su profesión. Los políticos españoles han contemplado que los artistas no actúan por amor al arte, sino trabajan.

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