Marta Poveda: “En los ensayos no tenemos ni para pipas”

Diego Delgado Rodríguez

Decidí no sacar el cartel de ‘No a la guerra’, en los saludos de la función en la que trabajaba en aquella época”, expone la actriz de la CNTC, Marta Poveda. No obstante, ella añade: “Estaba absolutamente en contra de aquella guerra y del Gobierno que de alguna manera estaba fomentándola, pero no me sentía explícitamente parte de una plataforma, sino una ciudadana herida, engañada, indignada y desolada”. La actriz actuaba por aquel entonces en la obra de teatro, Las bicicletas son para el verano, a lo que ella expone: “La producción ya estaba hablando por sí misma”. 

Poveda que se formó en la escuela Cuarta Pared, también se siente comprometida con la lucha contra el deterioro del medio ambiente. “El principal problema que tenemos hoy es el descuido del planeta”, expone. Asimismo opina que esto podría solucionarse con la educación. Al final es un problema global. Su libro favorito es La Caverna de Saramago, que emplea a Platón para tratar la globalización.

No solo ella reivindica en sus redes sociales y en su día a día algunos problemas que existen en la sociedad, como la destrucción del planeta, sino que se hallan otros actores como Willy Toledo que en los últimos meses ha sido sujeto de polémica por “cagarse en Dios”. Ante esta cuestión, ella expone: “Está poniendo sobre la mesa un problema importante en esta sociedad”. Por otra parte, ella considera que las maneras no han sido las más efectivas, porque al final el actor “siempre es atacado por el acto de provocación”. Según Poveda, en este país hay mucho odio. De hecho, cree que uno de los autores que mejor refleja ese “demonio interno constante” es Valle-Inclán. 

La actriz habla de la comedia y de su complejidad. Una “buena comedia” siempre contiene un “gran drama”. Le resulta difícil decantarse por el verso o la prosa. De hecho, ahora se va a pasar a la prosa porque quiere probar a “liberarse de las cadenas” que estructuran el verso. Estuvo en el Teatro Piccolo con La dama duende, pero a partir del 20 de febrero de 2019 va a actuar en el Teatro María Guerrero con El idiota de Dostoyevski cuyo montaje está dirigido por Gerardo Vera.

1. ¿Verso o prosa?

No puedo elegir. ¿Puedo? El verso es una estructura muy compleja que te limita mucho, pero a la vez todos estos límites son como si te estuvieran atando con cadenas y tuvieras que buscar cómo deshacerte de estas para encontrar la libertad. Con lo cual, para un actor es un trabajo fascinante. Los grandes autores de versos alcanzan una capacidad expresiva que es difícil de encontrar en otros autores, porque son alegóricos, metafóricos... Están llenos de imaginarios y de profundidad. En el momento en el que has trabajado el verso y posteriormente trabajas la prosa es como si te quitases todas esas cadenas y todo fluye. Con lo cual, para mí, el verso es una escuela importantísima. Ahora me paso a la prosa porque me apetece mucho liberarme de todas esas cadenas.

2. ¿Comedia o drama?

También me resulta muy difícil elegir. La comedia siempre implica drama, porque una buena comedia radica en la torpeza y el dolor de los seres humanos. Cuánto más en serio asumes lo que te está pasando, más se potenciará el humor. Con lo cual, si tengo que elegir, la comedia, porque ya contiene el drama.

3. ¿Qué libro recomiendas? ¿Por qué?

Casi es mi libro favorito, La Caverna de Saramago. Porque utiliza a Platón para hablar de la globalización. Porque adoro a Saramago. Adoro la filosofía que predicaba. Esa especie de pesimismo vital. Una paradoja entre el escepticismo y el amor a la vida.

4. En la inauguración de la temporada del Teatro Real, a la que asisten los Reyes, los artistas mostraron los lazos amarillos tras la función. ¿Qué opinas de estos actos?

Es controvertido. Creo que todo el mundo tiene derecho a hacer lo que considere que debe hacer, y yo no soy quién para juzgarlo. Creo en la lucha. Yo soy partidaria de una lucha muy personal. Lo que pasa es que en determinados casos, quizás, sea necesario imponer estos actos en momentos en los que la sociedad políticamente está en un grave riesgo.

Yo finalmente decidí no sacar el cartel de “No a la guerra” en los saludos de la función en la que trabajaba en aquella época en la que todo aquello sucedió, y, sin embargo, estaba absolutamente en contra de aquella guerra y del Gobierno que de alguna manera estaba fomentándola, pero no me sentía explícitamente parte de una plataforma, sino una ciudadana herida, engañada, indignada y desolada. En ese momento estábamos haciendo Las bicicletas son para el verano que la producción ya estaba hablando por sí misma.

5. Con casos como el de Willy Toledo. ¿Crees que la libertad de expresión ha retrocedido en las artes?

Absolutamente. Esta censura disfrazada de lo políticamente correcto es nociva para una sociedad que tiene que avanzar en lo social y en la libertad de todos los seres humanos. El lenguaje se ha convertido en un obstáculo que no solo forman parte determinados Gobiernos que censuren directamente, sino también entre nosotros, los ciudadanos tenemos demasiado miedo.

En esta profesión, tenemos miedo incluso hasta a decirle a un director que no te ha gustado su obra por miedo a que no te llamen para trabajar, porque hay mucho paro. Ya nosotros desde nuestro lugar practicamos la hipocresía. Me he visto haciéndolo y no me soporto cuando lo hago. De esta manera, no podemos pedir tampoco a las altas esferas que sean honestos. Debemos predicar más con el ejemplo, vivimos una época muy incómoda, no tenemos una Inquisición, no tenemos unos fusilamientos, pero sí tenemos un retroceso peligroso.

Willy Toledo expresa muchas ideas con las que yo comulgo. ¡Comulgo! Qué palabra. Las maneras no me parecen las más efectivas porque principalmente le perjudican a él, porque, de repente, por un bando o por otro siempre es atacado por el acto de provocación. Pero si nos vamos a la esencia de lo que está diciendo, está poniendo sobre la mesa un problema importante en esta sociedad.

Foto: Rafael Castejón y Marta Poveda en 'El perro del hortelano' (MarcosGpunto)
Rafael Castejón y Marta Poveda en ‘El perro del hortelano’ / MarcosGpunto

6. ¿Te sientes libre de expresar cualquier pensamiento ya sea en tu entorno o en las redes sociales?

En las redes sociales también es delicado hasta qué punto es interesante expresarse. Yo antes era más activista, ahora me corto más; salvo en temas de ecología. Me parece que el principal problema que tenemos hoy es el descuido del planeta. No podemos avanzar en otras cosas si nos vamos a la mierda. Tenemos que recibir una educación más rígida en cuanto a cómo respetar el planeta.

Por otro lado, creo que todo el mundo debe ser libre de expresar lo que considere. Aunque como receptora a veces percibo una demagogia que me incomoda mucho. No me gusta nada la demagogia en el movimiento feminista, concretamente hablo de esto por su actual efervescencia. Porque me siento muy perjudicada y últimamente leo o escucho cosas efectivas e inteligentes, y otras que me ofenden y me resultan contraproducentes y ralentizadoras.

7. En 2015, 193 estados firmaron el Acuerdo de París para reducir el
calentamiento global y limitarlo en un incremento de no más de 2 grados. ¿Qué opinas?

Esa decisión de alguna manera es un disfraz muy barato. Es un tema mucho más grave de lo que queremos ver. Creo que más o menos lo sabemos, pero a efectos individuales… ¡Yo me sorprendo a mí misma cometiendo asesinatos ecológicos!

Intento ser lo más consciente que puedo. Pero no estamos siendo educados para hacerlo en el día a día con más consciencia. Un ejemplo común: tengo una casa en el pueblo, en el campo, pero resulta que en este no hay contenedores de plástico. Tuve una racha que lo iba dejando y lo juntaba todo, pero ahora me estoy acostumbrando a ir al pueblo de al lado y llevar el plástico, el vidrio y el papel. La cotidianidad está llena de pequeños detalles que dejamos pasar y poco a poco van destruyéndolo todo.

Es tan grave lo que está pasando en el mar, el problema del plástico. Vivimos rodeados de ello. Nos tendríamos que poner “nazis” con este tema y con la educación de los más pequeños. Tanto plástico… Tantos juguetes son de plástico. Cambiar el chip sería muy fácil. Me parece más importante la lucha individual que lo que imponga un Gobierno o una institución. 

8. Durante tu carrera profesional, ¿has sufrido algún acto discriminatorio? ¿Y vejatorio?

Que pueda defender ante un jurado no, pero he sufrido acoso laboral. He sufrido un acoso laboral muy desagradable. Y he intentado denunciarlo, pero no he podido defenderme de ninguna manera a efectos legales, porque a veces el mobbing laboral puede llegar a ser algo tan clandestino y tan sutil en una profesión como esta, que vives en un constante sufrimiento y no puedes hacer mucho por evitarlo. Yo renuncié a un trabajo que amaba con todo el alma. Pero al menos he podido tomar decisiones con respecto a mí misma y he sido valiente para enfrentarme a ello, a pesar de la frustración de estar desarmada para evitar que un compañero me maltratara. Puedo asegurar que he quedado muy traumatizada.

Como mujer he sufrido más actos vejatorios siendo camarera que siendo actriz. He recibido mucho respeto por parte de hombres y mujeres como actriz. Conozco hombres y mujeres que lo han sufrido de primera mano, pero yo no.

9. ¿Qué autor crees que refleja la situación actual de España? ¿Por qué?

Por decir uno me voy a quedar con la extrañeza y la oscuridad, o el claroscuro de Valle-Inclán. Porque refleja los demonios de este país y creo que los demonios vienen de la falta de fe en uno mismo y todo eso se convierte en odio. Vivimos en un país donde hay mucho odio. Odio entre provincias, entre hinchas del fútbol, odio profesional, odio en la carretera, odio político… Hay mucho enfrentamiento. Normalmente creo que cuando proyectas en el otro esa oscuridad es porque la tienes dentro de ti. Y creo que Valle-Inclán refleja ese constante demonio interno.

 

10.  ¿Crees que hay autoras que han sido silenciadas en la historia y que a su vez podrían estar al nivel de Lope de Vega?

Muchísimas. Las del teatro áureo: María de Zayas, Sor Juana Inés de la Cruz, Ana Caro… Son mujeres interesantísimas. La hija más joven de Lope de Vega también fue dramaturga. Y casi nos la conocemos, y apenas las conozco.

Leer a Santa Teresa de Ávila tan viva, mucho más allá del misticismo, incluso, todo lo que alcanzaba esta mujer. Yo admiro particularmente a una portentosa joven, Marga Gil Röesset, tiene un diario apasionante que nace de su relación con Juan Ramón Jiménez y prácticamente nadie conoce la belleza de esas palabras. Yo soy bastante inculta, puedo decir todos estos nombres, pero existen hombres y mujeres mucho más eruditos que yo, que podrán decir infinitos nombres de mujeres silenciadas.

Aún hoy, también hay mujeres silenciadas que poco a poco también están saliendo. Ahora tenemos conciencia y estamos aprendiendo. Así como antes me ponía pesimista, ahora me pongo optimista. Hay ganas de descubrir la globalidad entre hombres y mujeres, sin odio y sin venganza, y que el universo sea más amplio y que podamos estar todo juntos.

11. ¿Qué opinas cuando cierran cines y teatros de Madrid para transformarlos en una tienda? 

Como si me atravesaran un puñal. Es el reflejo de una sociedad. El otro día leía a Mujica diciendo que vivimos en la dictadura del consumismo. Nos obligan a vivir para comprar. Y no solo es ir y comprar una prenda, todo lo que tenemos es consumismo. Nos cuesta mucho desprendernos de todo lo que no sea material. Cada vez que vemos algo así, estamos asumiendo un paso más para la globalización y una grandísima derrota para el alma. Es el deseo hecho realidad del poder. Poca cultura igual a no libertad.

12. ¿Cómo fue tu formación en Cuarta Pared?

Fue maravillosa. Tuve una primera incursión yendo dos días a la semana. Cuando tenía 16 años, tuve la suerte de que mi maestro era un tipo maravilloso, que ahora es profesor en la Resad y me enseñó a Bertolt Brecht, y no di crédito de que lo que estaba leyendo. Me enseñó a Delibes y entonces ya iba todos los días de la semana.

Había varios grupos en la escuela y me colaba en todos. Y ya no me planteé ir a otra escuela, seguí formándome allí, tuve maestros maravillosos. Tuve a Javier García Yagüe que me pareció un tío pionero en el teatro vanguardista, entre otros maestros imprescindibles para formar mi voz, mi cuerpo y mi cerebro.

Para pagarme las clases, curraba de camarera en la cafetería del bar de la propia sala de la Cuarta y podía ver todas las funciones. Allí vi funciones de Helena Pimenta, de Rodrigo García, de Meridional, Micomicón, muchísima danza… Las compañías más potentes del teatro independiente pasaban por allí. Aprendí muchísimo.

Allí me topé con Sanchis Sinisterra, maestro profesional y vital. En fin, me encaramé a gente con muchísima sabiduría y pasión. También hice grandes amigos.

13. ¿Cómo afrontas la interpretación de un personaje como el de Doña Ángela de La dama duende? ¿Cuál es tu proceso creativo?

Para mí es fundamental el análisis del texto. Ser una especie de detective para desgranar todo lo que está fuera y dentro. Todo lo que esconde el texto y llevarlo a la máxima profundidad en la medida de lo posible, y nunca acabas de investigar. Esto es la maravilla de los clásicos y de los grandes textos en general. Cada función descubres cosas nuevas, porque el texto es inmenso. Yo, en primera instancia, recurro a un trabajo bastante intelectual. Lo cuadro con lo que me pide el director y el espectáculo, porque podría afrontarlo de otra manera, pero mi misión es contribuir a crear lo que el director quiere mostrar.

Luego en el trabajo en caliente, durante los ensayos, me sobreviene un carácter muy intuitivo que me hace ser bastante osada para probar cosas. Muchas de ellas son absurdas y son descartables, y otras funcionan y son hallazgos interesantes, que se compran y que funcionan en el espectáculo.

Y por supuesto el trabajo con el otro, en un elenco, el 80% del trabajo lo da tu compañero. La escucha en el teatro es importante obviamente, como en la vida, si estás hablando con alguien a quien no le importas y no te hace ni caso, no puedes contar con él. 

14. ¿Es importante una buena relación entre el director y el actor?

Si te dijera que no, estaría tarada. Ha de existir una relación de máximo respeto y de comunión creativa. Más allá de que se pueda ser afín o no con la persona que tienes que trabajar, y viceversa. El respeto es importantísimo, y tu lucha como actor es ofrecerle al director lo que necesita para la globalidad de un espectáculo. Eso es también lo bonito. Buscar para entregar lo que el director y el autor quieren. El actor tiene una grandísima responsabilidad.

15. ¿Te has enfrentado con directores que no os entendáis?

Cuando eso pasa, que puede pasar, porque todos somos humanos… Puedo decir que hasta ahora siempre he conseguido llegar al entendimiento. No he tenido ningún problema salvo pequeños nudos. Con diálogo se consigue. El teatro es un espacio muy delicado. Estamos todos muy desnudos. El director también. Somos muy frágiles. Trabajamos con el arte y tenemos un montón de testigos que nos van a ver y siempre tenemos mucho miedo que nos enjuicien y a la vez nos encanta que valoren lo que hacemos. Hay una relación con el ego complicada, y a la vez maravillosa. Por lo que esa fragilidad genera también susceptibilidad. Hay que bajar a la tierra, dialogar y comprenderse siempre. Esa es la idea. Y si se consigue es maravilloso.

Marta Poveda en La dama duende
Marta Poveda en ‘La dama duende’ de la CNTC / revistagodot.com

16. En tu profesión hay problemas como la competitividad, el intrusismo… ¿Crees que se puede superar? ¿Cómo?

Es complicado, dentro de esta profesión, como actor o actriz, hay un abanico muy amplio. Yo no me siento identificada con una parte de la profesión que se mantiene en la superficie del esfuerzo. Yo no soy una actriz con un físico deslumbrante, unos dientes perfectos y una nariz afilada, eso impide que yo pueda atravesar ciertas puertas. Pero por suerte me abala una preparación y una capacidad de trabajo y de creación que me lleva a proyectos fascinantes. Sé que suena absurdamente arrogante y políticamente incorrecto si digo que me agota ver en los medios ficciones con actores y actrices con un físico asombroso pero con una formación cuestionable. Esto es así, es doloroso, es discriminatorio, es intrusismo, es fatigoso.

Sería revolucionario que hubiera más rigor en cuanto a la profesión. En otros países, esta se trata con mucho más respeto, porque se identifica con un acto artístico, que conlleva una trayectoria de formación intensa y con un entrenamiento constante para que tu cuerpo sea un instrumento de expresión. Entonces, creo que el punto de partida sería concienciarnos del rigor de la profesionalidad y respetarnos mucho los unos a los otros. Y ya si dejáramos de identificar esta profesión con los hashtags, la fama, los seguidores de Instagram -que yo sucumbo, ¿eh? que lo tengo- y fomentáramos el disfrute de las peripecias interpretativas, pues seríun sueño.

17. ¿Sigues trabajando en la Compañía Nacional de Teatro Clásico?

En el siguiente espectáculo, que están trabajando, decidí tomar un poco de distancia. Además, habitar otros ámbitos me parecía importante para mi carrera y así lo he hecho. Pero, por supuesto, nunca dejaré de explorar el verso.

Estoy ensayando con Gerardo Vera. Como Helena, son directores muy experimentados, con una edad que les permite ser muy valientes. Estaremos en el Teatro María Guerrero con El idiota de Dostoyevski.

18. ¿Se han visto mermadas las subvenciones a la CNTC con la llegada de la crisis económica? ¿Han aumentado en la actualidad?

Sí, se mermaron. Helena se enfrentó en su primer mandato de la Compañía Nacional -No tengo los datos concretos. Además, los temas económicos me dan casi fobia- con un presupuesto del 50% de lo que había y creo que volvieron a reducirlo. Y me consta que a Natalia Menéndez también le pasó con el Festival de Almagro. Creo que Nacho García se encuentra con un festival con muy pocas posibilidades económicas.

Han sacado petróleo de esas cuentas, con lo cual, es doloroso sabiendo donde han recaído muchos miles de las arcas públicas. Esto también demuestra que nos sobreponemos a todo.

19. ¿Qué medida de las propuestas en el informe de la Subcomisión para la Elaboración de un Estatuto del Artista te parece la más interesante y urgente? 

Es desolador el sueldo que se cobra en los procesos de ensayos. Es un sueldo irrisorio, no tenemos ni para pipas. Y a eso se agarran tanto empresas públicas como privadas con todo su derecho, porque son fieles al convenio, pero es una cifra tan mínima que nos hace económicamente inválidos.

Esto pide un cambio. Es inconcebible que existan producciones que ni si quiera pagan los ensayos, por ejemplo. Es bonita la idea de que por el teatro hay que darlo todo. Pero la dignidad y el respeto no son conceptos que se cedan. Y aunque estas ilegalidades cada vez están más controladas, esto pide un cambio.

También revisaría los procesos de selección de profesionales para evitar el poco respeto al que nos vemos sometidos los actores en determinadas ocasiones, no siempre, por supuesto. Sobra decir que en realidad hablo de circunstancias transferibles a cualquier entorno laboral. Supongo que se trata, en general, de reforzar la humanidad en la convivencia general.

20. ¿Crees que el futuro Estatuto del Artista va a ser suficiente para mejorar la situación laboral de los actores en España?

Espero que sí. Su desarrollo ha sido una labor encomiable digna de agradecer. Desde luego la idea sobre el papel como punto de partida es necesaria e importantísima.

 

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